𝐆𝐚𝐛𝐢𝐧𝐢𝐭𝐚: 𝟔𝟎 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧, 𝐞𝐬𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐨 𝐲 𝐬𝐚𝐛𝐨𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐌𝐞𝐫𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐁𝐞𝐧𝐢𝐭𝐨 𝐉𝐮𝐚́𝐫𝐞𝐳
Hablar del Mercado Benito Juárez es también hablar de doña Gabina Sánchez Bueno, mejor conocida por todos como Gabinita, quien desde hace aproximadamente 60 años atiende con cariño su negocio, Cocina Gabina. Sin embargo, su historia dentro del mercado comenzó mucho antes, cuando apenas tenía siete años.

En aquellos tiempos, el mercado estaba formado por jacalones cubiertos con sábanas. Fue ahí donde Gabinita empezó a trabajar ayudando a una señora que vendía “panza”. Desde muy pequeña tuvo que dejar de lado la escuela para trabajar y contribuir al sustento familiar.
“Yo crecí en el mercado”, recuerda con nostalgia. A lo largo de los años vio pasar generaciones de comerciantes; muchos de los compañeros con quienes inició este camino ya fallecieron y hoy son sus hijos y nietos quienes continúan con esos negocios familiares.
A los 16 años dejó de trabajar en el mercado. Dos años después formó una familia junto a su esposo y tuvo cinco hijos. Sin embargo, la vida le presentó uno de los momentos más difíciles cuando, a los 28 años, quedó viuda y tuvo que hacerse responsable por completo de sus hijos.

Con la necesidad de sacar adelante a su familia, regresó al Mercado Benito Juárez. Recuerda que llegó entre lágrimas, preocupada por cómo alimentaría, vestiría y daría estudios a sus hijos. Fue entonces cuando una comerciante, conmovida por su situación, la ayudó a conseguir un pequeño espacio junto a los tradicionales Pozoles Don Pepe.
Poco a poco logró comprar su propio lugar, pagando únicamente cinco pesos por semana, convirtiéndolo con el tiempo en el negocio que hasta hoy conserva.
Sus primeros productos fueron las memelitas y el café de olla. El aroma que salía de su anafre comenzaba a atraer a los clientes, quienes poco a poco se fueron convirtiendo en visitantes frecuentes y después en amigos de toda la vida.
Mientras luchaba por sacar adelante su negocio y criar a sus hijos, también cuidaba de sus padres. Ella recuerda que en ocasiones dejaba unos minutos su puesto para llevarles el desayuno. Hoy asegura sentirse profundamente bendecida por Dios y por sus padres, quienes, aunque ya no están físicamente, siente que continúan cuidándola.

A sus 84 años, Gabinita sigue recibiendo cada mañana a sus clientes con una sonrisa y una taza de café de olla. Durante décadas ha visto crecer familias enteras: quienes de niños llegaban de la mano de sus padres, hoy regresan acompañados de sus propios hijos.
Aunque con el paso del tiempo amplió su menú con platillos como molito verde, milanesas y chilaquiles, conserva con orgullo las recetas que dieron origen a Cocina Gabina: el mole de panza, el caldo de pollo, el mole de res, el adobo y el inconfundible café de olla que desde hace décadas da la bienvenida a quienes llegan a su cocina.
La historia de Gabinita es la de una mujer que convirtió la adversidad en fortaleza y que, gracias a su trabajo, perseverancia y amor por la cocina, se ha ganado un lugar en el corazón de generaciones de atlixquenses.