Skip to main content

๐“๐จ๐๐š ๐ฎ๐ง๐š ๐ฏ๐ข๐๐š ๐ž๐ง๐ญ๐ซ๐ž ๐ž๐ฅ ๐œ๐š๐ฆ๐ฉ๐จ ๐ฒ ๐ž๐ฅ ๐ญ๐ข๐š๐ง๐ ๐ฎ๐ข๐ฌ: ๐ฎ๐ง๐š ๐ฆ๐š๐๐ซ๐ž ๐๐ž ๐Ÿ–๐Ÿ• ๐š๐งฬƒ๐จ๐ฌ ๐ฒ ๐ฌ๐ฎ ๐ก๐ข๐ฃ๐š ๐ฆ๐š๐ง๐ญ๐ข๐ž๐ง๐ž๐ง ๐ฏ๐ข๐ฏ๐š ๐ฅ๐š ๐ญ๐ซ๐š๐๐ข๐œ๐ข๐จฬ๐ง ๐๐ž ๐ฏ๐ž๐ง๐๐ž๐ซ ๐ก๐จ๐ฃ๐š ๐๐ž ๐ญ๐จ๐ญ๐จ๐ฆ๐จ๐ฑ๐ญ๐ฅ๐ž.

Cada que la cosecha lo permite, una madre de 87 aรฑos y su hija viajan desde San Pedro Benito Juรกrez hasta el tianguis de Atlixco para vender los productos que cultivan con sus propias manos. No acuden cada semana; algunas veces llegan cada quince dรญas, dependiendo de lo que el campo les regale para ofrecer a sus clientes.

Entre hojas de totomoxtle, frijol, maรญz, limones y orรฉgano, ambas conservan una tradiciรณn que ha marcado gran parte de su vida. La mujer recuerda que hace varias dรฉcadas San Pedro Benito Juรกrez era reconocido por la venta de hoja de totomoxtle, pues eran de los pocos productores dedicados a esta actividad y personas de distintos lugares acudรญan hasta la comunidad para comprarla.

Tambiรฉn recuerda que, cuando aรบn no existรญa transporte hacia su localidad, el trayecto hasta Atlixco representaba un gran esfuerzo. Tenรญan que salir de madrugada y recorrer el camino a pie o en burro para llegar al tianguis. Si emprendรญan el regreso alrededor de las cinco de la tarde, no volvรญan a casa sino hasta las once de la noche.

โ€œYo crecรญ con el tianguisโ€, expresa con orgullo al recordar que prรกcticamente toda su vida ha transcurrido entre las labores del campo y la venta de sus cosechas. Hoy, a sus 87 aรฑos, continรบa trabajando y ofreciendo los productos que la tierra les brinda.

Sin embargo, seรฑalan que la historia ha cambiado. Actualmente son mรกs los comerciantes que ofrecen hoja de totomoxtle en el tianguis, lo que ha reducido considerablemente sus ventas. Ademรกs, explican que preparar cada hoja es un proceso completamente artesanal, ya que todo se realiza a mano para dejarla lista para la elaboraciรณn de tamales, una labor que requiere tiempo, paciencia y esfuerzo fรญsico.

A pesar de ello, madre e hija siguen cultivando sus tierras, donde aseguran que la fertilidad del suelo les permite producir orรฉgano con facilidad, ademรกs de maรญz, frijol, limones y otros alimentos naturales.

Finalmente, invitaron a la ciudadanรญa a visitar su puesto cuando acuden al tianguis de Atlixco y a consumir productos del campo, destacando que apoyar a los pequeรฑos productores significa preservar el trabajo, las tradiciones y el esfuerzo de familias que, desde hace dรฉcadas, viven de la tierra.