Skip to main content

𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧, 𝐥𝐚 𝐮́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐦𝐨𝐭𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐀𝐭𝐥𝐢𝐱𝐜𝐨

María del Carmen Molina Pérez encontró en la venta de camotes una nueva forma de salir adelante y de formar parte de una tradición que acompaña las noches de Atlixco. Desde hace aproximadamente un año y medio, recorre las calles del municipio con su carrito, donde ofrece camotes y plátanos preparados de manera artesanal.

 

Antes de dedicarse a este oficio, María del Carmen trabajaba como comerciante de flores. Sin embargo, las ganas de probar algo diferente y el vínculo con un compañero de su esposo, quien también se dedicaba a la venta de camotes y falleció, la motivaron a continuar con esta actividad junto con los hermanos de su difunto colega.

 

Actualmente, forma parte de un grupo de seis camoteros en Atlixco, integrado por cinco hombres y ella, lo que la convierte en la única mujer dedicada a este oficio en el municipio.

 

Su jornada comienza a las 12:00 pm, cuando enciende el horno para tostar los camotes y asegurarse de que queden bien cocidos. Alrededor de las 3:00 pm termina este proceso y comienza a preparar los plátanos, que están listos entre las 5:00 y las 5:30 pm. Finalmente, a las 6:00 pm sale a las calles para ofrecer sus productos y continúa trabajando hasta las 10:00 o 10:30 pm, cuando regresa a casa.

 

Sus recorridos cambian dependiendo del día. Los martes y sábados se instala en la zona del tianguis; los miércoles visita colonias como Álvaro Obregón, la Guadalupe, el resto de la semana recorre el centro y otros puntos de la ciudad.

 

Aunque el costo del costal de camotes se encuentra entre los 1,200 y 1,500 pesos, María del Carmen mantiene el precio de las órdenes en 45 pesos, con la intención de que sus clientes puedan seguir disfrutando de este antojito tradicional sin afectar tanto su economía.

 

Más allá de las ventas, disfruta caminar por Atlixco, convivir con la gente y formar parte del ambiente que se vive durante la temporada de Todos Santos, cuando llegan visitantes para conocer las tradiciones del municipio.

 

Su presencia también llama la atención de quienes se sorprenden al encontrar a una mujer detrás del carrito de camotes, un oficio que durante mucho tiempo ha sido desempeñado principalmente por hombres. Para María del Carmen, el contacto con los clientes y la oportunidad de continuar con esta actividad son parte de lo que hace especial su trabajo. Finalmente, invitó a turistas y atlixquenses a buscarla durante sus recorridos, probar sus camotes y plátanos, y apoyar el trabajo de quienes mantienen vigentes los sabores y las costumbres que forman parte de la identidad de Atlixco.